El Maíz, millo o elote (Zea mays) es una planta gramínea anual originaria de América introducida en Europa en el siglo XVI. Actualmente, es el cereal con mayor volumen de producción en el mundo, superando al trigo y el arroz.

En la mayor parte de los países de América, el maíz constituye la base histórica de la alimentación regional y uno de los aspectos centrales de las culturas mesoamericana y andina.
A partir de la llegada de los españoles a América, el maíz se dio en conocer a Europa y desde allí a todo el mundo, por lo que en la actualidad es considerado un cultivo cosmopolita.

Actualmente su cultivo y comercio son universales y su consumo y aprovechamiento revisten las más variadas formas según los países. Su amplia capacidad de adaptación y su elevado rendimiento, así como las posibilidades futuras de mejora por vía genética, hacen de este uno de los cultivos más prometedores para afrontar la creciente demanda de alimentos en el mundo.

El ciclo vegetativo del maíz varía entre 80 y 200 días desde la siembra hasta la cosecha. Su rango de altura está entre los 40 centímetros y los 3 metros.

Bajo condiciones climáticas adecuadas o mediante el aporte del riego, el maíz es muy productivo, y aunque es originaria de zonas semiáridas, las variedades mejoradas actuales sólo resultan rentables en climas con precipitaciones suficientes o bien en regadío. Puede crecer en zonas desde el nivel del mar hasta los 4.000 metros, en una gran variedad de suelos.
Requiere un clima relativamente cálido y agua en cantidades adecuadas; la mayoría se cultivan en regiones de clima subtropical húmedo.

Existen variedades de maíz forrajero y para producción de grano. El maíz para grano se puede clasificar como: granos de color blanco para la elaboración de cereales; granos con alto contenido de azúcar para la alimentación humana; granos con alto contenido de aceite para la industria aceitera; granos con alto contenido de proteína y de lisina para la industria y la alimentación humana, y granos con mayor proporción de almidón duro o cristalino que se utilizan para elaborar rosetas o palomitas. El maíz tiene una enorme cantidad de usos y en la actualidad se conocen cerca de 300 productos que, en un u otra forma, son derivados del maíz.

Aportes nutricionales:
Algunas de las propiedades que hacen del maíz una fuente de salud son su alto contenido en hidratos de carbono de fácil digestión, que lo convierten en un alimento ideal para los niños, siendo idóneo cuando existe intolerancia al gluten; su contenido en magnesio es aconsejable cuando existe carencia de este elemento en la persona; su aporte en fibra favorece la digestión y reduce el colesterol; ofrece vitaminas del grupo B, específicamente B1, B3 y B9, que actúan ante el sistema nervioso; también proporciona el antioxidante Betacaroteno, muy recomendado en la prevención del cáncer. Algunas de las características de sus componentes son: el Almidón, que es el componente químico principal del grano de maíz, y las proteínas.

Por su parte, el aceite del grano de maíz se encuentra fundamentalmente en el germen y tiene bajo nivel de ácidos grasos saturados; en cambio, contiene niveles relativamente elevados de ácidos grasos poliinsaturados. Además el aceite de maíz es relativamente estable porque contiene únicamente pequeñas cantidades de ácido linolénico y niveles naturales de antioxidantes. Después de los hidratos de carbono, principalmente almidón, las proteínas y las grasas, la fibra dietética es el componente químico del maíz que se halla en cantidades mayores. La sacarosa uno de los azúcares más importantes se encuentra esencialmente en el germen.

El mineral que más abunda es el fósforo en forma de fosfato de potasio y magnesio, y se encuentra en el embrión. Como sucede en la mayoría de los granos de cereal, el maíz tiene un bajo contenido de calcio y de oligoelementos. El grano de maíz contiene dos vitaminas solubles en grasa: la provitamina A, o carotenoide, y la vitamina E. La otra vitamina liposoluble, la vitamina E, se halla principalmente en el germen.

El maíz aporta a la nutrición humana los siguientes aminoácidos:
Lisina // Triptófano // Histidina // Arginina // Ácido aspártico // Treonina // Serina // Ácido glutámico // Prolina // Glicina // Alalina // Cistina // Valina // Metionina // Isoleusina // Leucina // Tirosina y Fenilalanina.